Introducción:
El
tema “El Cerebro adicto”, hasta la fecha es muy abordado por médicos, psicólogos,
es por ello que se puede decir que el cerebro se enfrenta cotidianamente a
cualquier cosa o producto que genere dependencia del mismo a largo plazo.
También
conoceremos los factores que se ven involucrados en el desarrollo de las adicciones y la manera de evitarlas o tratarlas.
Desarrollo:
El cerebro
adicto
Hasta hace unas décadas la
drogadicción se consideraba un problema moral y de falta de voluntad. Hoy se
reconoce como una enfermedad y se sabe cómo tratarla.
Casi
todos conocemos algún caso de adicción: amigos, familiares o compañeros adictos
al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a drogas ilícitas. El objeto de
la adicción puede variar, pero la respuesta conductual es similar, ya que todas
estas adicciones provocan la misma reacción en la química del cerebro. Este
descubrimiento ha alterado la forma de considerar, prevenir y remediar las
adicciones.
Efectos de
algunas sustancias
Nicotina. Estimulante que se encuentra en
cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo
de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.
Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro
y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a
esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo
(memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana.
Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de
concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar
los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas
vulnerables.
Inhalables. Sustancias volátiles que se
encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos
aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones,
los pulmones y el cerebro.
Cocaína. Estimulante que por la brevedad de
sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar
graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas
respiratorio, nervioso y digestivo.
Enfermedad
crónica
El
cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los primeros signos de dependencia.
He aquí algunos signos que sugieren adicción: consumir la droga de manera
regular, imposibilidad de dejarla, gastar en droga más de lo que se tiene,
extralimitarse para obtener droga (incluso robar) y sentir que se necesita la
droga para funcionar cotidianamente.
Cuando
se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo
cerebral, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza
cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear,
resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el
llamado circuito de recompensa del cerebro. Dicho sistema motiva al individuo a
repetir conductas necesarias para la supervivencia y la reproducción como
alimentarse y tener sexo.
Al
ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan su sistema de comunicación e
interfieren en el proceso normal de intercambio de información neuronal.
Recordemos que las células nerviosas se comunican por medio de sustancias
químicas llamadas neurotransmisores que llevan mensajes entre ellas. Una
neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio interneuronal, conocido
como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína) en otra neurona.
Neurotransmisor y receptor embonan como una llave en una cerradura.
Este
condicionamiento es tan fuerte que la adicción puede resurgir incluso tras
muchos años de abstinencia.
Biología y
ambiente
Como
todo lo que influye en nuestra salud física y mental, la propensión a las
adicciones proviene de varios factores biológicos y ambientales. "Los
factores genéticos más o menos explican 40 o 60% del riesgo total. El resto son
factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Todo tipo de factores que
no entran en el biológico"
Principales
factores de riesgo
- Conducta
agresiva temprana
- Habilidades
sociales deficientes
- Ausencia
de supervisión paterna
- Compañeros/amigos
que abusan de sustancias
- Disponibilidad
de la droga
- Pobreza
…
Y de
protección
- Autocontrol
- Relaciones
positivas
- Supervisión
y apoyo paterno
- Información
- Políticas
contra el uso de drogas
- Cohesión
comunitaria
Dependencia
física
Para
que se desarrolle una adicción importa igual lo adictiva que sea la droga, su
disponibilidad y lo aceptable que la considere la sociedad. La directora del
INPRF señala que el riesgo se puede medir en un laboratorio con modelos
animales. Por ejemplo, una rata de laboratorio es capaz de preferir la cocaína
al alimento hasta la muerte, pero esto no sucede con la nicotina. Sin embargo,
entre los humanos hay tres veces más adictos a la nicotina que a la cocaína y
esto tiene que ver con que la nicotina es más fácil de adquirir y su consumo es
más aceptado por la sociedad. En el caso del alcohol, otra droga de fácil
acceso y con amplia aceptación social, entre el 10 y el 15% de las personas que
beben desarrollan la dependencia. Uno de sus principales síntomas es el aumento
de la tolerancia; es decir, se necesita beber más para experimentar los efectos
deseados. La tolerancia se desarrolla muy rápido.
La
adolescencia, factor de riesgo
"La
adolescencia es una época en la que se están desarrollando todas las conexiones
y exponer el cerebro a las drogas a esa edad tiene consecuencias mucho más
dañinas", indica la especialista. Los daños que causa la mariguana en el
cerebro pueden ser reversibles en las personas que la empiezan a consumir en la
edad adulta, pero no hay evidencia de que lo sean cuando el abuso comienza en
la adolescencia. Las investigaciones sugieren que en este caso las
consecuencias duran mucho más. "Al reunir a todas las personas que han
estado expuestas una o más veces al uso de sustancias, controlando todas las
demás variables, hemos encontrado que quienes desarrollan dependencia
generalmente comenzaron a usar drogas dos años antes que aquellos que no la desarrollaron.
Y aunque el punto de corte son los 17 años, para el caso de la mariguana
tenemos el riesgo incrementado hasta los 26 años". Esto significa, según
la especialista, que los adolescentes no deben ni beber, ni fumar, ni usar
otras drogas "y que tenemos que trabajar con todas las políticas públicas
que nos ayuden a protegerlos".
Adicción sin
sustancia
Un
descubrimiento, realizado por investigadores del Scripps Research Institute de
California en estudios con animales, en 2010, sugiere que los mismos mecanismos
cerebrales que participan en la adicción a las drogas aparecen en la compulsión
de comer y el consecuente desarrollo de la obesidad. En ambos casos el exceso
puede provocar una descompensación en el circuito de recompensa; en los
comedores compulsivos, los impulsa a buscar alimentos ricos en grasas. Esta
similitud hace pensar que muchas de las compulsiones, o conductas adictivas
humanas (por ejemplo, adicción al sexo y a los juegos de azar) podrían tener
relación con desequilibrios de dopamina o de otros neurotransmisores. Así,
aunque en principio estas conductas no sean adictivas, pueden llevar a la
adicción.
Problemas
mentales y vulnerabilidad
Otro
grupo de riesgo está formado por las personas que tienen algún tipo de
padecimiento mental, como bipolaridad o esquizofrenia. "Sabemos que existe
un gran porcentaje de comorbilidad (es decir, de presencia de dos trastornos
simultáneos: la adicción y una enfermedad mental)", dice Rubén Baler.
Aproximadamente 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias tienen
también una enfermedad psiquiátrica.
El
uso de drogas como la mariguana en edades tempranas aumenta el riesgo de
depresión. Algo similar sucede con la esquizofrenia, cuyo riesgo aumenta entre
una y siete veces en quienes empezaron a fumar mariguana antes de los 25 años.
Consecuencias
conductuales, familiares y sociales
Todas
las adicciones pueden tener graves consecuencias para la salud y las relaciones
humanas y, por tanto, para el bienestar personal, familiar y social. Este
trastorno afecta varios circuitos cerebrales. "No solamente el circuito
que calcula la recompensa", dice Rubén Baler, "sino también los
relacionados con el aprendizaje, con la memoria, con el control de emociones,
con la toma de decisiones; son varios circuitos. Todos interactúan entre sí y
muestran una disfunción en el adicto". Asimismo, dependiendo de la
sustancia y del tiempo que se haya empleado, los efectos sobre la salud pueden
ir de enfermedades cardiovasculares, enfisema o cáncer, al desarrollo de
trastornos mentales irreversibles.
Como
la diabetes, la adicción es crónica e incurable. Así, siempre se pueden sufrir
recaídas. Pero la probabilidad de recuperación es similar a la de la diabetes y
puede controlarse para mejorar la calidad de vida. En consecuencia, la recaída
no debe considerarse como el fracaso del tratamiento; sólo indica que éste
tiene que repetirse. La doctora Medina Mora señala que si entendemos que la
adicción es una enfermedad y que la recaída forma parte de ella, un tratamiento
exitoso no debe medirse sólo por la abstinencia, sino por la disminución de las
recaídas, así como de su gravedad y duración. "Esto realmente mejora la
condición de salud y los periodos de abstinencia incrementan la esperanza de
vida".
El mejor
enfoque: la prevención
Pero
para no llegar a necesitar tratamiento Rubén Baler propone la prevención
universal: "Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover
y enaltecer lo que sabemos que es positivo". Entre los factores negativos
se encuentran, por ejemplo, los padres adictos, la pobreza extrema, la mala
nutrición, la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable
para los chicos y, desde luego, un entorno de violencia. "Deben evitarse
esas actividades desafiantes, o de franca delincuencia", pues son factores
de muy alto riesgo. Baler añade que no es cuestión de magia. "Todo lo que
promueve un ambiente saludable por fuerza va a reducir el riesgo absoluto de
abuso de sustancias".
Conclusión:
Desde
mi punto de vista este tema es muy importante ahora en la actualidad y desde
tiempos pasados ya que no solo los productos farmacéuticos o drogas pueden
generar dependencia de ellos mismos, sino que también, hoy en día vivimos en un
mundo con tecnología que en otro tiempo no se habría pensado que debido al mal
uso se convertiría en adicción, nuestro cerebro es tan inteligente que si le
damos a probar algo nuevo para él y si tanto a él le gusta como a nosotros nos
pide más y más hasta llegar al punto de ser incapaces de abstenerse.
Algunos
ejemplos de otro tipo de adicciones pueden ser:
- Video juegos
- Programas para adultos
- Tener siempre lo más
nuevo de la tecnología
- Las redes sociales
- La comida
- Etc.
Esto
lo podemos evitar manejando o utilizando los productos o tecnologías con medida
y sin ser dependiente de las mismas.
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